martes, 29 de mayo de 2012

Poética VII



Sabrás donde encontrarme. 
O cualquier cosa distante.
Así las madrugadas frías
Se volverán acuosas y nubladas
Con un ligero gusto a noches
Pegado a la niebla empañada de extrañezas.
Ahora
Quiero saber
Por qué
Las cosas
Siguen
Caminos
Tan 
Imposibles
Y
En
Sus
Cursos inentendibles
Deshacen
El 
Silencio
De
Los
Parques
En taquicardias
Y suspiros. 
De esa misma manera el tiempo se vuelve acuoso. Se resbala por la punta de mis dedos, derramándose en el suelo, o reflejando las superficies vegetales que a su alrededor despuntan los colores apagados de la lluvia. Las luces, metáfora de como se llenan todos los vacíos alcanzan a dibujar las sombras confusas sobre el pavimento de piedras rosadas.
Ocultamientos
Así se deslucen las esquinas.
Con mirlos y rocas volando en 
estucados que se deshacen en su inexistencia.
El ritmo de las balcones
insiste
En demostrarme que el tiempo es una idea irrefutable
y que toda permanencia
es solo memoria condensada en idea.
Pero en los corredores
El tiempo se detiene
Y pienso en los detalles
En las imposibilidades
Y en el vacío
Porque ya de un tiempo me preguntó
¿A quién le mostraré todos estos sitios imposibles?

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