viernes, 13 de abril de 2012

Noche.

Y luego la noche.
Con sus luces perversas.
Consume el tiempo en las esquinas de tus ojos.


Luego la oscuridad

Se escurre por los muros.

Proyectando sombras en el vacío de tus manos.


Puede ser que las distancias.

Inesperadas, en los espacios imposibles.

Se disuelven en el tiempo de tus labios.


Por que de pronto.

En el espacio vacío de lo absurdo.

Surgen los petardos de la angustia.

Dirigiendo sus ponzoñas al tiempo que se consume.

En los bordes acuosos de mis ojos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario