cuando la distancia entre nosotros
comienza a detenerse
en la naturaleza inmensa de tus ojos.
A veces, distraída
miras sin querer mis manos lentas
buscando en el aire
quizá
las notas violentas de un susurro.
Y se quiebran de repente
en un instante oblicuo
las singularidades de tus labios
en un beso accidental al viento.
Porque cuando
estas cansada
sueles mirar hacia atrás
donde mis ojos fingen distraerse
para sentirme un instante
elevado en el éxtasis
(un momento aéreo)
temporal de un óptica difusa.
Eso sucede sobre todo
cuando me pierdo incauto
en los laberintos elípticos
de mi mente
y te encuentro
por accidente
en la cuadricula inexacta
de esta ciudad
deshecha en un instante.
Ornitológico es el viento
cuando a las tres y media
te encuentro caminando
siempre de espaldas
a las proyecciones parabólicas
o elípticas inversas
(Hiperbólicas)
de mi deseo
inconsciente.

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